Enclavada en la parroquia de Frameán, perteneciente al municipio lucense de Monterroso, se encuentra la iglesia de San Pedro de Frameán, una joya que combina tradición y evolución arquitectónica.
Ampliada en siglos posteriores
Este templo, de raíces románicas, refleja los cambios y adaptaciones que ha experimentado a lo largo de los siglos, sin perder su esencia original. La estructura sigue el diseño habitual de las iglesias románicas de la zona y de las cuales hay muchos ejemplos en Monterroso. El templo se puede datar en el siglo XII.
Cuenta con una nave rectangular y un ábside más pequeño y bajo, orientado según la tradición litúrgica. Aunque ha sufrido varias reformas, destaca la disposición cuidadosa de su sillería granítica y la cubierta a dos aguas, elaborada con teja curva, un elemento característico de la zona.
Entre las modificaciones más notables está la ampliación de la nave hacia el oeste y la inclusión de una sacristía en el lado sur del ábside. Además, algunas ventanas y detalles decorativos, como los canecillos del alero, ofrecen un interesante contraste entre las técnicas originales y los estilos posteriores. Mención especial merece el canecillo en forma de cabeza demoníaca, un detalle curioso y único que conecta esta iglesia con otras construcciones románicas de la comarca.
En el interior, la sencillez predomina. La cubierta de madera y el suelo de grandes lajas graníticas crean una atmósfera sobria y serena. En el ábside, pinturas murales descubiertas tras la retirada de los retablos muestran escenas del lavatorio de pies y la oración en el huerto, aportando un toque artístico de finales del siglo XVI.