Ubicada en el municipio de Guntín, en la provincia de Lugo, la Iglesia Santa María de Mosteiro o Santa María de Ferreira de Pallares es un símbolo de la rica historia medieval gallega. Este templo, parte de un antiguo monasterio combinando arte románico y otros elementos históricos que invitan a adentrarse en la esencia de la Galicia rural.
Más de mil años de historia
Fundada en el año 909 por los condes Don Ero y Doña Elvira, la iglesia es un auténtico legado del pasado. Se dice que Don Ero vivió sus últimos años aquí y fue enterrado en el lugar. La tradición de que los fundadores eligieran ser sepultados en sus monasterios refuerza el vínculo espiritual e histórico con esta tierra.
El complejo monástico tuvo su auge en los siglos XI y XII, y estuvo vinculado a figuras prominentes y órdenes religiosas como los monjes benedictinos. Con el tiempo, fue absorbido por el Monasterio de Samos, consolidando su relevancia en la historia eclesiástica de Galicia.
El templo presenta una planta románica característica, con una nave rectangular cubierta de madera y un ábside semicircular, aunque lo que más llama la atención son sus dimensiones, mayores a las de otras iglesias rurales de la zona. Su fachada oeste es especialmente monumental, mientras que las puertas norte y sur tienen funciones específicas: la primera, hoy tapiada, daba acceso al exterior, y la segunda conectaba la iglesia con el claustro, usada por los monjes.
Los restos históricos que rodean la iglesia enriquecen su atractivo. En sus paredes se hallan inscripciones y símbolos únicos, como una cruz procesional con las letras griegas Alfa y Omega, que representan a Cristo como principio y fin. También destacan sepulcros medievales y elementos reutilizados de una iglesia visigótica anterior.