En el municipio de Boimorto, encontramos uno de los rincones más enigmáticos y cautivadores de la arqueología gallega: las Pedrafitas de Andabao. Situadas en la parroquia de San Martiño de Andabao, estas imponentes piedras, también conocidas como menhires, son vestigios de una época que nos transporta miles de años atrás.
Tres grandes pedrafitas
El conjunto destaca por tres menhires principales, localizados en diferentes puntos del área:
-La Pedrafita I, situada en un cruce de caminos, se alza con su forma fusiforme y diseño arqueado, mostrando un acabado pulido que evidencia su elaboración intencional. Mide 1,77 metros visibles, aunque su base enterrada sugiere una altura aún mayor.
-La Pedrafita II, de diseño similar pero mayor tamaño (2,28 metros visibles), se encuentra junto a la carretera que conduce a la iglesia de Andabao. Su forma esbelta y su remate puntiagudo recuerdan a monumentos megalíticos del sur de Europa.
-La Pedrafita III, algo más tosca pero de mayores proporciones, se sitúa cerca de una poza de riego, destacando por sus marcas en la superficie que podrían ser fruto de antiguos trabajos de labrado.
Estas piedras de entre 4.000 y 6.000 años no solo son de interés por su monumentalidad, sino también por el misterio que las rodea. Algunas teorías sugieren que pudieron haber formado parte de un complejo ceremonial, como una suerte de crómlech, diseñado para rituales vinculados a la fertilidad o las cosechas.
Cabe decir que estos menhires no se encuentran en su ubicación original. Se cree que durante los trabajos de concentración parcelaria en la zona, fueron halladas derribadas y enterradas, y los nuevos propietarios decidieron levantarlas y colocarlas en los alrededores de sus terrenos, probablemente debido a su forma particular.