En la parroquia de Roo, concello de Noia, hay una preciosa ruta que sigue el curso del pequeño riachuelo conocido como Rego das Cunchas y que era aprovechado para la explotación de varios molinos.
Una ruta de un kilómetro
El paseo para conocer los molinos del Rego das Cunchas, en el lugar de Agrelo tiene una extensión de aproximadamente mil metros. El río nace próximo a los monumentos megalíticos de Vilaverde, en el Monte de San Marcos y desemboca en el río Tambre.
Toda la ruta de los molinos transcurre por una zona verde y boscosa de especies autóctonas como los fresnos o los robles gallegos. Hay hasta once molinos distintos que aprovechaban el agua de este pequeño río que no era ni es especialmente caudaloso.
La mayoría de esta casi docena de viejos molinos todavía se conserva en bastante buen estado a pesar del evidente verdín que devora las paredes externas e internas. Se mantienen aun en pie porque se sabe que fueron bastante utilizados hasta bien entrada la segunda mitad del pasado siglo XX. Los molinos mejor conservados son los molinos de canal, que canalizaban el agua del río de una manera artificial para hacerla entrar en el molino y así hacerlo funcionar.