Los concellos de Crecente y de Cortegada están comunicados desde el siglo XIX gracias al conocido como Puente Filgueira, estructura que sirve para unir los dos lados del río Miño y que forma parte de la carretera comarcal que une Xinzo de Limia y A Cañiza.
Sobre el río Miño
El viaducto destaca por su diseño de vigas en celosía, una tipología constructiva común en la época, que se puede observar en otras obras emblemáticas gallegas, como el puente Internacional de Tui o los Viaductos de Redondela. La combinación de hierro y granito en su construcción añade un atractivo especial, donde los estribos de granito, con sus arcos de medio punto, contrastan con el tablero metálico que forma el vano central.
Este tramo, con una luz de 48 metros, es un testimonio del ingenio arquitectónico de su tiempo. Aunque recientemente se ha construido una nueva estructura, el antiguo viaducto sigue en uso, permitiendo a los visitantes admirar su belleza y funcionalidad. A un lado se encuentra la parroquia de San Pedro de Filgueira (Crecente) y al otro la de Santa María de Cortegada.
Al acercarte, no solo podrás apreciar la altura del puente, sino también disfrutar de las vistas panorámicas del río Miño y sus alrededores. La zona es ideal para paseos y excursiones, lo que convierte a este viaducto en una parada perfecta para aquellos que buscan combinar historia y naturaleza en su recorrido por el interior de Galicia.