En pleno casco histórico de Santiago de Compostela, entre la Rúa do Franco y la Rúa de Raíña, se encuentra la Plaza de Fonseca. Este espacio, cercano a las icónicas plazas del Obradoiro y Platerías, es mucho más que un simple punto de paso: es un lugar donde historia, cultura y gastronomía se dan la mano.
El Pazo de Fonseca
La plaza es habitual zona de ambiente lleno de vida y bullicio, especialmente por ser una parada favorita para quienes disfrutan del tapeo típico de la ciudad. En el centro de la plaza, una fuente de piedra añade un toque de serenidad y belleza, perfecta para una pausa fotográfica.
Pero más allá de su faceta gastronómica y fotogénica, este rincón alberga una joya arquitectónica e histórica: el majestuoso Palacio de Fonseca. Este edificio se alza como un monumento vivo del pasado académico de la ciudad. Sus detalles arquitectónicos, llenos de historia, convierten la visita en un auténtico viaje al pasado.
El Pazo de Fonseca o Colegio de Fonseca, fundado en el siglo XVI, destaca por su elegancia y valor patrimonial. Este edificio fue mandado construir por el arzobispo Alonso de Fonseca en su casa natal, comenzando a funcionar en 1544 como sede de la Universidad de Santiago. De estilo renacentista, su fachada destaca por un escudo familiar con cinco estrellas y estatuas góticas. En el interior, el patio diseñado por Gil de Hontañón y la capilla gótica son imprescindibles. Actualmente, es la sede de la Biblioteca Xeral de la Universidad de Santiago, un espacio que guarda siglos de conocimiento y tradición.