En el concello de Vilasantar, concretamente en la parroquia de San Martiño de Armental, se encuentra el antiguo Santuario de Nuestra Señora da Laxe. Este enclave, rodeado de naturaleza y con vistas al río Cabalar, nació como una pequeña ermita construida sobre una roca, donde, según la leyenda, apareció una imagen de piedra de la Virgen.
Templo de origen en el siglo VI
El origen de este pequeño templo se remonta al siglo VI. Las aguas de este entorno, procedentes de las fuentes de Nuestra Señora y de Santa Irene, se consideran milagrosas, capaces de curar enfermedades según la tradición popular. Su importancia creció a lo largo de los siglos, especialmente a finales del XVI, cuando fue reconstruido el templo gracias al apoyo de un matrimonio devoto. El santuario llegó a equipararse, en privilegios y gracias espirituales, con la Basílica de San Juan de Letrán en Roma, gracias a una bula del Papa Sixto V.
El edificio, de cruz latina, es un ejemplo de la arquitectura religiosa tradicional, construido con piedra local. Todavía conserva retablos e imágenes de gran valor artístico, como la Ascensión del Señor, una obra única que merece ser preservada. Durante siglos, fue un importante centro de peregrinación, con mercados, celebraciones litúrgicas y fiestas populares que atraían a fieles de toda la comarca.
Con el paso del tiempo y tras la Desamortización de Mendizábal, el santuario fue perdiendo relevancia, y el deterioro del edificio se hizo evidente. Aun así, los esfuerzos de restauración recientes han logrado devolverle parte de su esplendor, aunque queda mucho por hacer para preservar su rico patrimonio.